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Sandías
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La imagen de
la sandía es particularmente recurrente en las
naturalezas muertas de Rufino Tamayo… Sus
jugosas rebanadas, que semejan sonrisas, en
muchas ocasiones fueron utilizadas por el
maestro precisamente para representar figuras
sonrientes.
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Aunque en
realidad la sandía tiene connotaciones más
profundas: Tamayo la relacionaba con las fases
de la luna y, por su vivo color rojo, que evoca
la carne y la sangre, también la usaba como
imagen poética de los sacrificios rituales.
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Otra
característica de las sandías es que sus
rebanadas, al mirarlas de perfil, presentan los
tres colores de nuestra bandera nacional: verde,
blanco y rojo.
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Rufino
Tamayo
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Rufino
Arellanes Tamayo, uno de los pintores más
célebres y representativos de México, nació en
la ciudad de Oaxaca, Oax., el 26 de agosto de
1899, y su vida se extinguió el 24 de junio de
1991, cuando contaba 92 años de edad.
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Durante su
infancia fue acólito y miembro del coro de la
iglesia, por lo que su primera inclinación
artística fue por la música. En su adolescencia
lo enviaron a la Ciudad de México con la
intención de que estudiara la carrera de Tenedor
de Libros, pero lo que hizo fue ingresar a la
Academia de San Carlos. Consiguió un empleo en
el Museo de Arqueología, donde empezó a dibujar,
cautivado por las culturas prehispánicas, y
adquirió su sentido de las proporciones.
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Después de
algunos cursos en la Academia de San Carlos,
decidió continuar su aprendizaje por cuenta
propia, y así exploró las distintas
orientaciones de la pintura universal de su
época. De esta manera desarrolló su particular
mezcla de colores y empezó a plasmar en su obra
las raíces de lo mexicano.
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La carrera de
Rufino Tamayo estuvo marcada por su sometimiento
a estudios severos, con una rigurosa disciplina
para adquirir más y mejores conocimientos dentro
del difícil arte pictórico. Esa fue la manera en
que adquirió una sólida personalidad y una
completa independencia de expresión.
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De su amplia
obra destacan: “Mujeres de Tehuantepec” (1939)
“Animales” (1943), “El Cantante” (1950) y “El
Fantasma” (1953).
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